Dos fuertes terremotos, de magnitudes 7.1 y 7.5, sacudieron Venezuela con una diferencia de menos de un minuto. Las autoridades venezolanas aún están evaluando el alcance total de los daños, pero se reportan estructuras colapsadas y graves afectaciones en varias regiones. Estados Unidos estima que el número de fallecidos podría ascender a decenas de miles, aunque esta cifra aún no ha sido confirmada por fuentes oficiales. La cercanía en el tiempo y la intensidad de los sismos complican las labores de rescate y asistencia a los damnificados. Se teme que la infraestructura crítica haya sufrido daños significativos, dificultando aún más la situación. La comunidad internacional ha ofrecido ayuda humanitaria a Venezuela tras la catástrofe.