Los recientes terremotos en Venezuela han afectado gravemente a más de 36,000 mujeres embarazadas, según estimaciones del UNFPA. Estas mujeres enfrentan ahora desplazamiento forzado, una situación que complica significativamente su acceso a atención médica prenatal y postnatal. El estrés agudo derivado de la emergencia también representa un riesgo para la salud tanto de las madres como de los futuros bebés. La falta de recursos y la interrupción de los servicios de salud exacerban la vulnerabilidad de estas mujeres. La situación plantea serios desafíos para garantizar embarazos seguros y partos asistidos en medio del caos. Las autoridades y organizaciones humanitarias se enfrentan a la tarea urgente de brindar apoyo especializado a esta población vulnerable. Se requiere asistencia inmediata para asegurar su bienestar y el de sus hijos por nacer.