Estados Unidos estima un elevado número de víctimas como consecuencia del reciente terremoto en Venezuela. La evaluación estadounidense destaca la vulnerabilidad de las estructuras habitacionales en el país, construidas mayoritariamente con materiales poco resistentes a los sismos, como la mampostería de ladrillo sin reforzar. A pesar de la existencia de algunas construcciones con medidas de protección, la mayoría de la población vive en edificaciones susceptibles a daños graves. Se prevé que las pérdidas económicas equivalgan al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano. La situación plantea serias preocupaciones sobre la capacidad de respuesta y la seguridad de los ciudadanos ante futuros eventos sísmicos. Las autoridades continúan evaluando la magnitud total de los daños y las necesidades de asistencia humanitaria.
