Un terremoto de magnitud 7.2 en Venezuela podría haber generado un aumento de tensión en fallas geológicas cercanas, desencadenando una réplica de gran intensidad. Este segundo sismo representa el evento sísmico más potente que ha experimentado el país en más de un siglo. Los expertos sugieren que el primer terremoto actuó como catalizador para la liberación de energía acumulada en la región. Aunque aún se evalúan los daños, las autoridades venezolanas están realizando evaluaciones de impacto y coordinando esfuerzos de respuesta. La proximidad temporal entre ambos temblores –ocurridos en menos de un minuto– es un factor inusual y preocupante para los sismólogos. Se investiga la relación directa entre ambos eventos para comprender mejor la actividad sísmica en la zona.
