Los terremotos devastadores en Venezuela han causado la muerte de 2954 personas, con 16.592 heridos y decenas de miles de desaparecidos, estimándose que podrían ser 50.000 según la ONU. La esperanza de encontrar sobrevivientes bajo los escombros es mínima, considerando que los eventos ocurrieron el 24 de junio. Un caso de supervivencia milagrosa fue el de Hernán Gil, rescatado tras quedar atrapado en un centro comercial derrumbado. Más de 16.000 personas han perdido sus hogares y se han establecido 25 campamentos temporales, pero las condiciones sanitarias son precarias, con escasez de agua y malas instalaciones. Existe preocupación por el sistema de salud venezolano, temiendo un aumento de muertes por infecciones. A pesar de la ayuda gubernamental a 84.000 familias, los ciudadanos se quejan de una respuesta lenta e insuficiente, mientras el gobierno rechaza las críticas.