Un fuerte terremoto sacudió Venezuela, exacerbando la ya precaria situación del país. La politóloga Sabine Kurtenbach señala que el desastre natural pone de manifiesto la fragilidad de la infraestructura venezolana y la gestión gubernamental. El estado de deterioro generalizado del país complica las labores de rescate y asistencia a los damnificados. Se anticipa que las próximas 48 horas serán cruciales para evaluar la magnitud de los daños y las necesidades de la población. La experta subraya que la respuesta a la emergencia podría revelar la capacidad –o incapacidad– del gobierno para afrontar crisis complejas. El terremoto añade una nueva capa de dificultad a los múltiples problemas que enfrenta Venezuela, incluyendo la crisis económica y política.