Los recientes terremotos en Venezuela han dejado a 6.76 millones de personas afectadas, según estimaciones de la ONU. La Organización Internacional para las Migraciones ha alertado sobre el colapso de edificios y daños significativos en infraestructuras esenciales. Esta situación está obstaculizando el acceso de la población a servicios básicos como agua, electricidad y atención médica. La portavoz Zoe Brennan enfatizó la gravedad de los daños y sus consecuencias inmediatas para la población venezolana. Las autoridades y organizaciones humanitarias están evaluando la magnitud total de la devastación y coordinando esfuerzos de ayuda. Se espera que las necesidades humanitarias aumenten en los próximos días, requiriendo una respuesta internacional coordinada. La situación plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los damnificados.
