Los hermanos Rolando y Otoniel Guevara, junto a su primo Juan Bautista, llevan más de 22 años detenidos en Venezuela, acusados de un crimen para el que testigos denuncian un montaje judicial. El caso, relacionado con el asesinato de Danilo Anderson, se ha convertido en un símbolo de persecución política y fallas en el sistema judicial venezolano. A pesar de las graves violaciones al debido proceso y denuncias de tortura, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha ordenado su liberación inmediata. El gobierno venezolano se niega a cumplir con la resolución de la CIDH, prolongando así la injusticia. La situación de los Guevara resalta la falta de independencia judicial y el irrespeto a los derechos humanos en el país. Este caso continúa siendo un foco de atención internacional, con llamados a la comunidad internacional para presionar por su liberación.