Un informe de la Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denuncia que los calabozos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Forenses (Cicpc) en Venezuela funcionan como “cárceles paralelas” debido al extremo hacinamiento y la prolongada detención de los reclusos. El tiempo promedio de permanencia en estos calabozos alcanza un año y ocho meses, contraviniendo la ley venezolana que establece un máximo de 48 horas antes de presentar al detenido ante un tribunal. El 58% de las personas identificadas en estos centros de detención se encuentran en esta situación de reclusión prolongada. La OVP destaca que esta realidad vulnera los derechos humanos de los detenidos. El informe pone de manifiesto las graves deficiencias del sistema de justicia penal venezolano y las condiciones inhumanas en las que se encuentran los privados de libertad. Esta práctica genera preocupación por el debido proceso legal y el respeto a la presunción de inocencia. La situación exige una revisión urgente del sistema de detención preventiva en Venezuela.