El reciente incremento de las comisiones bancarias en Venezuela, implementado por el Banco Central de Venezuela (BCV), está generando preocupación y dificultades tanto para comerciantes como para usuarios. Los pagos móviles ahora implican costos adicionales incluso por transacciones fallidas, mientras que el mantenimiento de los puntos de venta se ha incrementado significativamente, hasta siete veces más caro. Esta situación encarece las operaciones diarias, afecta la rentabilidad de los negocios y ejerce presión sobre los ingresos de los trabajadores. El aumento de costos amenaza con disminuir el consumo y exacerbar la crisis económica en el país. Expertos advierten sobre el impacto negativo en la formalidad y la posibilidad de un aumento en la informalidad económica. La medida ha generado críticas y debate sobre la política monetaria del gobierno venezolano.