Los votantes en Vaud aprobaron el domingo un recorte del 12% en los impuestos sobre la renta y el patrimonio, con un 53,1% apoyando la iniciativa. A pesar de esta reducción, las autoridades aseguran que Vaud no se convertirá en un paraíso fiscal. Incluso después del recorte, la carga fiscal en Vaud se mantendrá por encima del promedio nacional. Los residentes de Vaud seguirán estando entre los más gravados del país. La votación refleja un intento de mejorar la competitividad económica del cantón sin comprometer su papel en el sistema fiscal suizo. Los defensores argumentaron que el recorte era necesario para evitar la fuga de capitales y atraer inversiones. La decisión busca equilibrar la necesidad de ingresos públicos con el deseo de un entorno fiscal más atractivo.

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