El Papa León XIV está implementando un nuevo enfoque en la gestión de las finanzas del Vaticano, lo que está generando resultados positivos. El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco Vaticano, ha mejorado su rendimiento financiero. Además, la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), encargada de administrar los activos del Vaticano, ha visto crecer el valor de su cartera. Este cambio de estrategia coincide con un aumento en las donaciones provenientes de los Estados Unidos. Como consecuencia, la Santa Sede dispone actualmente de más recursos económicos que en años anteriores, reflejando una recuperación y optimización financiera. La iniciativa busca asegurar la sostenibilidad económica del Vaticano a largo plazo.

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