Vándalos causaron daños significativos en las ruinas del castillo de Mári, un monumento histórico protegido en Hungría. Los individuos, cuya identidad se desconoce, organizaron una fiesta ilegal en el lugar, removiendo piedras de los muros del castillo con la intención de construir un área para hacer fuego. Además de los daños estructurales, dejaron tras de sí basura, incluyendo botellas de cerveza y preservativos. Las autoridades estiman que los daños ascienden a varios millones de forintos húngaros. Se ha iniciado una investigación para identificar a los responsables y determinar el alcance total de las reparaciones necesarias. Este acto de vandalismo ha generado indignación y preocupación por la preservación del patrimonio cultural húngaro. Las autoridades locales han reforzado la seguridad en el sitio para prevenir incidentes similares en el futuro.
