El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha presentado un marco de paz con Irán articulado en tres puntos clave. La propuesta exige a Teherán renunciar a su programa nuclear y cesar el apoyo a grupos militantes en la región. A cambio, Estados Unidos ofrece la posibilidad de beneficios económicos, condicionados al cumplimiento de estas exigencias. Un segundo pilar del acuerdo se centra en garantizar la libre navegación por el Estrecho de Ormuz. Washington ha enfatizado que considera ventajosa su posición, independientemente de la respuesta iraní, priorizando acciones concretas sobre promesas verbales. El plan busca establecer una nueva dinámica en las relaciones bilaterales, basada en la verificación y el control.