El portaaviones USS Abraham Lincoln llegó a su base en San Diego el jueves después de una prolongada y tensa misión en el Golfo Pérsico. Su despliegue, en apoyo a la política del entonces presidente Donald Trump contra Irán, generó preocupación por el bienestar de su extensa tripulación. La larga duración de la misión y la escalada de tensiones en la región habían suscitado alertas sobre las condiciones laborales y el posible impacto en la moral de los marinos. El regreso del Lincoln marca el fin de una fase de alta alerta en la zona y permite que sus miembros regresen con sus familias. La operación se desarrolló en un contexto geopolítico complejo y bajo la amenaza constante de posibles conflictos. Las autoridades navales aún no han dado detalles específicos sobre las operaciones realizadas durante el despliegue en el Golfo Pérsico.