La tripulación del portaaviones USS Abraham Lincoln enfrenta condiciones cada vez más difíciles tras nueve meses de despliegue continuo en Medio Oriente, en el contexto de tensiones con Irán. Reportes indican problemas de higiene, escasez de suministros básicos e incluso intentos de suicidio por parte de marineros, generando alarma entre legisladores estadounidenses. El Pentágono insiste en que la situación ha sido “malinterpretada”, pero expertos señalan que la prolongación de la misión más allá de los seis meses habituales impacta negativamente el bienestar de la tripulación. Las condiciones incluyen espacios reducidos, largas jornadas laborales, alimentación deficiente y estrés derivado de las operaciones de combate. Se espera que el USS George Washington releve al Lincoln próximamente, lo que será bien recibido por la tripulación actual. Analistas advierten que despliegues prolongados también conllevan mayores costos de mantenimiento y reducción de la disponibilidad operativa para futuras misiones.