Las políticas de viaje de Estados Unidos están impidiendo la entrada a participantes del Mundial, incluyendo árbitros y equipos. El último caso es el del árbitro somalí Omar Artan, a quien se le ha negado la visa. Anteriormente, la selección iraní experimentó retrasos significativos en la obtención de sus visas. Estas restricciones generan preocupación sobre el impacto en la justa competencia y la representación global del torneo. Las razones detrás de estas negaciones y retrasos no han sido completamente aclaradas por las autoridades estadounidenses. El incidente con el árbitro Artan subraya la amplitud del problema y afecta a figuras clave del arbitraje internacional. Se teme que más participantes puedan enfrentar dificultades similares en los próximos días.