Las fuerzas estadounidenses están completando su retirada de Irak, siguiendo a su ya realizada salida de Siria en abril. El norte de Irak, con una fuerte presencia kurda, es la última región en la que las tropas estadounidenses están siendo desplegadas. Este movimiento sigue a la retirada inicial de las tropas de las regiones kurdas sirias. No se han especificado los motivos oficiales detrás de esta decisión, aunque se interpreta como un cambio en la estrategia de seguridad de Estados Unidos en la región. La retirada podría tener implicaciones significativas para la estabilidad regional y la seguridad de las fuerzas kurdas locales, que han sido aliadas clave de Washington en la lucha contra el Estado Islámico. El futuro papel de Estados Unidos en la región es ahora incierto tras estos despliegues.