Las fuerzas estadounidenses se retiran este miércoles de sus bases restantes en Iraq, completando una retirada acordada bajo la anterior presidencia de Joe Biden. Esta salida genera preocupación por el vacío de seguridad que podría dejar atrás. Funcionarios iraquíes y analistas advierten que la partida podría envalentonar a las milicias respaldadas por Irán. Existe la posibilidad de que esto permita a los combatientes de Estado Islámico reconstruir sus capacidades operativas. El repliegue pone a prueba la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes para mantener la estabilidad. El futuro panorama de seguridad en Iraq es incierto tras la retirada de las tropas de EE. UU. y el potencial aumento de la influencia de actores no estatales.