Estados Unidos ha implementado de forma permanente un programa piloto que exige el pago de una fianza en efectivo para solicitantes de visas de turista y de negocios provenientes de 30 países africanos. La cantidad de la fianza puede alcanzar los 20.000 dólares, dependiendo del país de origen del solicitante. Esta medida, inicialmente concebida como temporal, busca reducir el riesgo de que los solicitantes permanezcan en Estados Unidos después de que sus visas expiren. El Departamento de Estado estadounidense argumenta que el programa es necesario debido a las altas tasas de incumplimiento de las leyes migratorias por parte de ciudadanos de estos países. Las críticas a la política se centran en que discrimina a ciudadanos de naciones africanas y dificulta los viajes por motivos legítimos. La decisión ha generado preocupación sobre el impacto económico y las relaciones diplomáticas con los países afectados. El programa se une a otras restricciones migratorias impuestas por la administración actual.