Estados Unidos impuso nuevas sanciones a varias empresas cubanas consideradas clave para la economía de la isla, que atraviesa una profunda crisis. Las medidas buscan limitar la capacidad del gobierno cubano de generar ingresos. Las empresas sancionadas están involucradas en sectores como el turismo, la energía y las finanzas. Funcionarios estadounidenses argumentan que estas sanciones son una respuesta a las violaciones de derechos humanos y la represión política en Cuba. El gobierno cubano ha condenado las sanciones, calificándolas de ilegales e intervencionistas. La situación económica en Cuba se ha deteriorado significativamente en los últimos años, con escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos. Estas nuevas sanciones podrían exacerbar aún más la crisis.
