Estados Unidos ha amenazado a Irán con un aislamiento económico “sin precedentes” debido a la persistente tensión en el estrecho de Ormuz. Este cambio de tono contrasta con las declaraciones optimistas de hace apenas diez días, cuando se contemplaba la posibilidad de un acuerdo para reabrir la estratégica ruta marítima. Actualmente, el tráfico marítimo en la región ha disminuido significativamente. Irán mantiene una postura firme, insistiendo en que el estrecho permanecerá bloqueado hasta que Estados Unidos ceda a todas sus demandas. La situación amenaza el comercio internacional y aumenta la inestabilidad en Medio Oriente. Las negociaciones parecen estancadas y las sanciones se perfilan como la principal herramienta diplomática de Washington. La escalada de la tensión podría tener consecuencias impredecibles para la región y el mercado energético global.