La Corte Suprema de los Estados Unidos autorizó el martes al gobierno de Trump a reanudar la deportación de migrantes a países distintos a sus países de origen, mientras revisa la legalidad de esta práctica. La mayoría conservadora del tribunal bloqueó temporalmente las salvaguardias que exigían que los deportados recibieran notificación del lugar al que serían enviados y tiempo para expresar sus temores de persecución. Esta decisión permite que la administración continúe con su política de deportar solicitantes de asilo a Guatemala, Honduras y El Salvador, países considerados "terceros países seguros". Grupos de defensa de los inmigrantes han criticado esta práctica, argumentando que estos países no son seguros y que los migrantes podrían enfrentar daños graves. La Corte Suprema no proporcionó ninguna justificación para su decisión, lo que generó preocupación entre los defensores de los derechos humanos. Se espera que el tribunal se pronuncie definitivamente sobre la legalidad de la política en los próximos meses.