Estados Unidos llevó a cabo ataques contra tres buques petroleros iraníes el sábado, en respuesta al lanzamiento de misiles balísticos iraníes dirigidos a buques de la marina estadounidense. El ejército estadounidense confirmó la acción, señalando que los ataques fueron una represalia directa por la agresión iraní. Los incidentes marítimos han exacerbado las tensiones en la región, elevando el riesgo de un conflicto más amplio. No se han reportado víctimas de inmediato, pero se investigan los daños a las embarcaciones. Este enfrentamiento representa una escalada significativa en las hostilidades entre EE.UU. e Irán, complicando aún más la situación geopolítica actual. La administración estadounidense justificó la acción como una medida defensiva necesaria para proteger sus intereses y personal.