Estados Unidos llevó a cabo ataques contra objetivos militares iraníes en el estrecho de Ormuz, en respuesta a un ataque a un petrolero. Posteriormente, Irán respondió lanzando misiles y drones contra Bahréin y Kuwait. Los ataques incrementan significativamente las tensiones en la región del Golfo Pérsico. No se han reportado, hasta el momento, detalles sobre posibles víctimas o daños materiales. La escalada de violencia se produce en un contexto de crecientes preocupaciones sobre la seguridad marítima y la estabilidad regional. La respuesta iraní sugiere una determinación de defender sus intereses en la zona. Las autoridades de Bahréin y Kuwait aún no han emitido declaraciones oficiales sobre los ataques.