Estados Unidos realizó una serie de ataques aéreos contra objetivos en Irán, incrementando las tensiones en la región. Esta acción se produce como respuesta a recientes ataques con misiles y drones por parte de Irán contra Bahrein, Kuwait y Jordania. Los puertos iraníes han sido nuevamente puestos bajo bloqueo, complicando aún más la situación económica del país. Se teme una escalada del conflicto, con posibles repercusiones a nivel global. Las autoridades estadounidenses justifican los ataques como una medida defensiva necesaria. El gobierno iraní ha condenado enérgicamente la ofensiva, prometiendo una respuesta contundente. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos.