Estados Unidos llevó a cabo una nueva ronda de bombardeos en territorio iraní durante la décima noche consecutiva, intensificando las tensiones en Oriente Medio. Según informes de medios estatales iraníes, hubo explosiones en Bandar-e Abbas y la isla de Qeschm, cerca del estratégico estrecho de Ormuz. En respuesta, Teherán afirma haber atacado objetivos militares estadounidenses en Bahrein y Kuwait. Estos ataques y contraataques elevan el riesgo de una escalada bélica a gran escala en la región. Ambos países se acusan mutuamente de provocar la escalada de violencia. La comunidad internacional observa con preocupación la situación, temiendo un conflicto más amplio. La diplomacia se vuelve crucial para evitar una guerra devastadora.