Estados Unidos habría atacado una reserva de agua en Irán, país que ya enfrenta su quinto año de sequía. Según Stefan Döring, experto en investigación de paz y conflictos, esta acción exacerba la escasez hídrica en Irán. La falta de agua ejerce una presión considerable sobre el país, debilitando su posición en las conversaciones de paz en curso. El ataque a la infraestructura hídrica podría ser interpretado como una estrategia para aumentar la influencia estadounidense en las negociaciones. La situación de sequía preexistente agrava el impacto de este incidente. Döring señala que la crisis del agua representa un factor significativo en la dinámica de poder regional.