La Marina de Estados Unidos, a través del SOUTHCOM, destruyó una lancha en el Océano Pacífico. Según el SOUTHCOM, la embarcación estaba involucrada en actividades de narcotráfico. El incidente resultó en la muerte de una persona a bordo. La operación ha generado críticas relacionadas con la legalidad de las acciones estadounidenses en la región. No se han proporcionado detalles sobre la nacionalidad de la víctima ni las circunstancias exactas del bombardeo. Las autoridades continúan investigando las acusaciones de tráfico de drogas que justificaron la intervención militar. La controversia se centra en la soberanía y el derecho internacional en operaciones contra el narcotráfico en aguas internacionales.