La poderosa ley de vigilancia de inteligencia estadounidense enfrenta una expiración sin precedentes. Si no se renueva antes del viernes, las agencias de inteligencia y las empresas de telecomunicaciones del país se encontrarán en una profunda incertidumbre legal. La Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) está a punto de caducar, generando preocupación en ambos partidos, demócratas y republicanos, del Congreso de EEUU. Esta sección permite la recolección de comunicaciones de extranjeros fuera de EEUU, incluso si estas se comunican con ciudadanos estadounidenses. La renovación se ha visto obstaculizada por debates sobre protecciones a la privacidad y posibles abusos en la vigilancia. La expiración podría afectar la capacidad de EEUU para contrarrestar amenazas terroristas y de espionaje extranjero. Se busca un acuerdo urgente para evitar un vacío legal en las operaciones de inteligencia.