El vicepresidente estadounidense reconoció públicamente diferencias con Israel en su política para Oriente Medio, en una entrevista con CBS que se emitirá el domingo. Subrayó que, ante discrepancias, Estados Unidos priorizará sus propios intereses, incluso si esto implica tomar decisiones que no coincidan con las de Israel. Además, Washington advirtió a Irán que responderá con contundencia a cualquier nueva escalada de tensión. Esta declaración se produce en un contexto de creciente preocupación por la situación en la región y las posibles consecuencias de un conflicto más amplio. La administración estadounidense busca equilibrar su apoyo a Israel con la necesidad de evitar una guerra regional. La entrevista del vicepresidente refleja una postura más firme de Washington en la gestión de la crisis. Se espera que estas declaraciones generen debate sobre la relación entre Estados Unidos e Israel y la estrategia de Washington en Oriente Medio.