Dieciséis senadores estadounidenses han solicitado a la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que abandone sus planes de equipar a sus agentes con guantes capaces de administrar descargas eléctricas dolorosas. Los senadores, liderados por Catherine Cortez Masto, cuestionan la necesidad de invertir hasta 200 millones de dólares en estos dispositivos y la capacidad de la agencia para utilizarlos de manera responsable. El grupo argumenta que casos recientes de abuso de poder por parte de agentes federales generan dudas sobre su juicio. El Departamento de Seguridad Nacional ha rechazado estas críticas, calificándolas de un intento de socavar la seguridad de los oficiales. La agencia defiende la necesidad de que sus agentes tengan acceso a equipo de seguridad adecuado. El debate pone de manifiesto la tensión política en torno a las políticas de inmigración y el uso de la fuerza por parte de las autoridades. La controversia subraya preocupaciones sobre la supervisión y la responsabilidad en la aplicación de la ley migratoria.