El Senado de Estados Unidos aprobó abrumadoramente un nuevo paquete de sanciones contra Rusia que podría afectar significativamente a Hungría. La medida autoriza la imposición de aranceles de hasta el 100% a los países que continúan comprando petróleo y gas rusos. Hungría, altamente dependiente de las importaciones energéticas de Rusia, podría ser uno de los países más afectados por estos aranceles. El objetivo de la legislación es presionar a Rusia para que ponga fin a su invasión de Ucrania. La aprobación de esta medida representa una escalada en las sanciones occidentales contra Moscú. Las consecuencias económicas para Hungría y su capacidad para garantizar su suministro energético son aún inciertas. La aplicación real de los aranceles dependerá de decisiones futuras de la administración estadounidense.