El Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lanzó una fuerte crítica contra lo que denominó la “izquierda global”. Rubio acusó a movimientos de izquierda de ser responsables del creciente aumento de la violencia política en democracias alrededor del mundo. En su declaración, el funcionario estadounidense prometió una firme lucha contra estos grupos y sus acciones. Esta ofensiva verbal se produce en un contexto de tensiones políticas internas en Estados Unidos. La declaración de Rubio ha generado debate sobre los límites de la libertad de expresión y la definición de violencia política. Se especula que esta postura refleja una estrategia del gobierno para fortalecer su base electoral y redefinir el panorama político.