El gobierno de los Estados Unidos anunció el viernes 9 de octubre sanciones contra la Corte Penal Internacional (CPI), poco después de que la ex jueza sudafricana Navi Pillay fuera galardonada con el Premio Nobel de la Paz, en parte por su trabajo dentro de la institución. La CPI ha denunciado inmediatamente las sanciones, afirmando que "la historia juzgará este momento". Las sanciones representan una escalada en las tensiones entre Washington y la corte con sede en La Haya. La CPI ha investigado presuntos crímenes de guerra cometidos por ciudadanos estadounidenses en Afganistán y otros lugares, lo que ha provocado la oposición de sucesivas administraciones estadounidenses. La decisión de imponer sanciones ha generado preocupación sobre el futuro de la justicia internacional y el estado de derecho. La Corte Penal Internacional considera estas acciones como un ataque a su independencia y a su mandato.