El Banco Misr, con sede en Egipto y con operaciones en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ha sido objeto de sanciones por parte del Departamento del Tesoro de EE.UU. debido a su participación en el procesamiento de pagos relacionados con el combustible iraní. Específicamente, se le acusa de facilitar una transferencia de fondos vinculada a la adquisición de combustible de Irán. Este movimiento ha colocado al banco en una situación delicada con las autoridades estadounidenses. La transacción involucró un pago por combustible iraní, lo que violó las sanciones impuestas por Washington a Teherán. Las sanciones buscan evitar que Irán financie actividades desestabilizadoras en la región. Este incidente destaca los riesgos de operar en jurisdicciones donde existen sanciones internacionales complejas y la importancia de la debida diligencia bancaria. El banco no ha emitido una declaración oficial al respecto hasta el momento.