Soledad Miranda llegó a Estados Unidos hace 19 años y, gracias al Estatus de Protección Temporal (TPS), logró establecerse y construir una vida. Tras alquilar su primer apartamento, Miranda prosperó profesionalmente, visualizando un futuro estable en el país. Sin embargo, recientes cambios en las regulaciones del TPS han sumido a Miranda y a otros beneficiarios en un limbo migratorio. Ella expresa su angustia, declarando que “tenía mi vida planeada” y ahora enfrenta una profunda incertidumbre sobre lo que le depara el futuro. Esta situación impacta sus planes y desarrollo personal, generando ansiedad ante la posible pérdida de los beneficios que le permitieron integrarse a la sociedad estadounidense. La historia de Miranda refleja la difícil realidad que enfrentan muchos inmigrantes con TPS en Estados Unidos.