Estados Unidos ha rechazado la reciente reforma palestina en los pagos a prisioneros, calificándola de engaño. Un análisis externo sugirió que los pagos ahora están condicionados al estatus financiero en lugar de a la duración de la condena. Sin embargo, el Departamento de Estado estadounidense afirma que esta auditoría no investigó los posibles “canales de pago clandestinos” que podrían estar en uso. Washington considera que la reforma es insuficiente para abordar la preocupación central de que la Autoridad Palestina siga recompensando a individuos condenados por actos terroristas. La decisión estadounidense se basa en la sospecha de que existe una forma de eludir las nuevas regulaciones. Esta controversia complica aún más las relaciones entre Estados Unidos y la Autoridad Palestina, especialmente en lo que respecta a la ayuda y el financiamiento. La falta de transparencia en el sistema de pagos sigue siendo un punto crítico de desacuerdo.