El expresidente Trump reafirmó el reconocimiento de Estados Unidos sobre la soberanía de Marruecos en el Sáhara Occidental, marcando un cambio significativo en la política estadounidense. La administración Trump declaró que apoya la propuesta de autonomía marroquí como la única base para una solución justa y duradera al conflicto. Se considera que cualquier otro enfoque prolongaría el statu quo, algo que Washington considera inaceptable. Esta declaración subraya la urgencia de resolver la disputa y el compromiso continuo de EE.UU. para lograr ese fin. La postura estadounidense implica un fuerte respaldo a Marruecos en su reivindicación territorial. Esta decisión generó controversia y reacciones diversas a nivel internacional, especialmente por parte del Frente Polisario y Argelia. Se espera que la nueva administración continúe con esta política.