Dos fuertes terremotos han sacudido Venezuela, poniendo a prueba la nueva política estadounidense en el hemisferio occidental. La administración Trump se enfrenta al desafío de coordinar una respuesta eficaz ante un desastre en un país donde recientemente apoyó un cambio de gobierno, deponiendo a Nicolás Maduro en enero. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha prometido una respuesta “rápida y efectiva” a nivel gubernamental. Estados Unidos ha desplegado tres equipos especializados en búsqueda y rescate urbano y ha comprometido una ayuda financiera de 150 millones de dólares. Expertos en ayuda humanitaria califican la respuesta inicial como una de las más rápidas y amplias observadas en situaciones similares. La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de EEUU para brindar asistencia a un aliado estratégico tras un periodo de reducción de la ayuda internacional. La respuesta a estos terremotos será un indicador clave de la nueva estrategia de Washington en la región.