El posible repliegue de Estados Unidos de Europa plantea interrogantes sobre la capacidad de la OTAN para mantener su disuasión. Si bien los países europeos pueden compensar muchas de las capacidades militares que EE.UU. ha retirado de la alianza, existen áreas críticas donde la OTAN tiene dificultades para cubrir el vacío. Específicamente, la capacidad de EE.UU. para desplegar bombarderos con capacidad de transportar armas nucleares representa un desafío significativo. Esta capacidad, crucial para la disuasión estratégica, no es fácilmente replicable por los miembros europeos de la OTAN. La situación plantea debates sobre la autonomía estratégica europea y la necesidad de fortalecer las defensas continentales. Analistas sugieren que la OTAN deberá reevaluar sus estrategias y posiblemente invertir en nuevas capacidades para abordar esta vulnerabilidad. El debate se centra en cómo garantizar una defensa creíble ante posibles amenazas sin la presencia constante de activos estadounidenses clave.
