Estados Unidos está intensificando las sanciones económicas contra Irán, a pesar de las declaraciones minimizadoras del presidente Trump sobre el impacto de las recientes elecciones. Esta renovada presión se produce en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países. La administración estadounidense argumenta que las sanciones buscan limitar las actividades desestabilizadoras de Irán en la región. Sin embargo, la medida también se da en un momento en que EE.UU. enfrenta limitaciones en su capacidad de respuesta militar. Expertos sugieren que las sanciones son una herramienta clave para ejercer influencia sobre Irán, dada la actual situación. Esta acción busca, según fuentes oficiales, evitar una escalada bélica directa, al menos por el momento.