La política de Estados Unidos hacia Venezuela presenta una aparente contradicción. Tras el reciente evento sísmico, Washington ha obstaculizado el regreso a Venezuela de la líder de la oposición, María Corina Machado. Simultáneamente, la administración estadounidense continúa respaldando la gestión del gobierno de Delcy Rodríguez, a pesar de su controvertida situación. Esta postura ha generado críticas y debate sobre la coherencia de la estrategia de EE.UU. en el país sudamericano. Observadores señalan que el bloqueo a Machado podría debilitar las posibilidades de una transición democrática. La situación plantea interrogantes sobre los objetivos reales de la política exterior estadounidense en Venezuela. La aparente paradoja dificulta la comprensión de la estrategia a largo plazo de Washington.