El cronista deportivo Johan Esk considera que el escándalo en el Mundial, relacionado con la suspensión y posterior habilitación de jugadoras del equipo estadounidense, no es sorprendente. Según Esk, la situación sigue patrones lógicos dados los antecedentes y la influencia política en juego. La polémica surge tras acusaciones de presiones por parte de la Casa Blanca para que se permitiera a las jugadoras participar en el torneo. La decisión de levantar las suspensiones ha generado controversia y cuestionamientos sobre la independencia de la FIFA. Esk sugiere que este tipo de incidentes son predecibles en contextos de alto perfil y donde se cruzan intereses deportivos y políticos. El episodio plantea interrogantes sobre la integridad del proceso disciplinario y la posible injerencia externa en decisiones deportivas.