Estados Unidos ha oficializado permanentemente un programa de fianzas para solicitantes de visas B1/B2 provenientes principalmente de Nepal, pero que también afectará a otros países. Esta medida, previamente implementada como piloto, requiere que ciertos solicitantes paguen una fianza que puede alcanzar los $20,000 dólares. El objetivo declarado por el gobierno estadounidense es asegurar que los visitantes regresen a sus países de origen una vez finalizado su estadía. La fianza será reembolsada si el solicitante cumple con las condiciones de su visa, incluyendo el retorno oportuno. Críticos argumentan que la política discrimina a ciudadanos de ciertas naciones y puede dificultar los viajes por motivos legítimos. El Departamento de Estado de EEUU defiende el programa como una herramienta para mitigar el riesgo de inmigración ilegal. La implementación permanente genera preocupación en Nepal, donde muchos dependen de visas estadounidenses para trabajar o estudiar.