Estados Unidos detuvo temporalmente los ataques a Irán, evitando una escalada en el conflicto que se acerca a su quinto mes. Esta pausa se produce tras casi dos semanas de bombardeos nocturnos consecutivos por parte de EE.UU., generando esperanzas de un posible retorno a las negociaciones. Reportes de medios estadounidenses sugieren que la contención también responde a la disminución de las reservas de interceptores Patriot y otras armas defensivas. A pesar de la tensión, la noche transcurrió sin incidentes. El gobierno de EE. UU. parece estar evaluando las implicaciones de continuar con la ofensiva frente a la limitada disponibilidad de municiones. Este cambio de postura podría indicar un reajuste estratégico ante los desafíos logísticos y la posibilidad de un diálogo diplomático.