El US Open se ha visto envuelto en una polémica debido a la presencia de un centenar de influencers acreditados para cubrir el torneo. Creadores de contenido fueron criticados por interrumpir partidos para grabar videos y tomar fotografías, generando molestias entre tenistas como Naomi Osaka, Adrian Mannarino y Jessica Pegula. La flexibilización de las normas para permitir el acceso a estos influencers ha desatado un debate sobre el futuro del tenis y el lugar de las redes sociales en los eventos deportivos. Algunos argumentan que su presencia atrae a un público más joven, mientras que otros consideran que afecta la concentración de los jugadores y la experiencia de los espectadores tradicionales. La situación pone de manifiesto la tensión entre la búsqueda de nuevos mercados y el respeto por la esencia del deporte. El torneo, consciente de estos nuevos tiempos, busca equilibrar ambos aspectos.