Los jugadores que iniciaron la primera ronda del US Open en Southampton se enfrentaron a condiciones de juego variables. Aquellos que jugaron por la tarde experimentaron un campo significativamente diferente al que encontraron los golfistas de la mañana. Inicialmente, la configuración del campo generó críticas por su dificultad, pero la situación evolucionó con los cambios en la dirección y fuerza del viento. Las condiciones más favorables en la tarde contrastaron con las quejas iniciales sobre la configuración del recorrido. Esta disparidad sugiere que la estrategia y las puntuaciones podrían verse afectadas por el horario de salida. El torneo se desarrolla en un ambiente de incertidumbre debido a la imprevisibilidad climática y su impacto en el juego.