El portaaviones USS Abraham Lincoln presenta signos de deterioro debido a un uso prolongado en operaciones de alta intensidad. La causa principal es la falta de mantenimiento y reparaciones oportunas, ya que la embarcación ha estado desplegada por periodos extensos sin acceso a un dique seco. Esta situación ha provocado la aparición de óxido y descascarillado en su estructura. El constante despliegue y la ausencia de periodos regulares de mantenimiento preventivo aceleran el desgaste del buque. Expertos señalan que esta problemática podría afectar la capacidad operativa y la longevidad del portaaviones. La Armada estadounidense enfrenta desafíos para mantener su flota en óptimas condiciones debido a las crecientes demandas operacionales y las limitaciones presupuestarias.