Un reciente estudio alerta sobre la limitada capacidad de la Marina estadounidense para reparar rápidamente buques de guerra dañados en caso de un conflicto con China. La investigación señala que las instalaciones de mantenimiento y reparación naval de EE.UU. podrían verse sobrepasadas por la demanda en un escenario bélico. Esto podría dejar a la flota estadounidense vulnerable y reducir su capacidad de respuesta. El informe destaca la dependencia de pocos astilleros para reparaciones complejas y la escasez de mano de obra especializada. Expertos advierten que esta situación representa un riesgo significativo para la seguridad nacional de EE.UU. y su capacidad para proyectar poder en el Indo-Pacífico. La falta de capacidad de reparación rápida podría prolongar las interrupciones operativas y afectar la efectividad de la Marina en una confrontación.
